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jueves, 10 de marzo de 2011

Rosa Lencero.

    Rosa María Lencero nació en la Nava de Santiago (Badajoz). Reside en Mérida. Licenciada en Geografia e Historia. Ha colaborado en numerosas publicaciones como Alor Novísimo, El Urogallo, Égloga… y entre sus libros de poesía y relatos destacan Lo que fue una sombra, Tierra extrema, El galo moribundo, La paz del lobo, y un largo etc. Además de recibir premios tanto por sus poemas como por sus narraciones.
    
Tuve  la gran suerte de tener a Rosa como compañera hace algunos años .
 
 
Golpes de Amor
 
RONDAMOS los idus de marzo y hemos pasado el día 8, Día Internacional de la Mujer. Aún estamos en marcha por la igualdad íntegra. Lejos y cerca están Lisístrata y sus mujeres con su hilarante huelga de sexos que se han convertido, sin sospecharlo el viejo Aristófanes, en estandarte por la paz en una especie de guerra (pacífica e incruenta) contra la guerra destructiva. No claman las cómicas, retumban los tímpanos decibelios encabritados: «Cada vez que respires / cada movimiento que hagas / cada atadura que rompas / cada paso que des / estaré observándote». The Police. Se ponen los pelos de punta. Vivimos rodeados de violencia. Cada día a borbotones entran por ojos y oídos la toxina de la fuerza, la agresión o el abuso. Rompe al alma la de género. Mata. Es incomprensible que esta se ejerza cada vez más temprana en las relaciones adolescentes. En el primer amor. En noviazgos primerizos donde se descubre ese nuevo y atontolinado estado emocional que ronda entre mortificación y felicidad. Como aquel primer amor, primer dolor. Alarma y cunde el pánico. Adolescentes que odian las injusticias por naturaleza se vuelven injustos y agresivos con 'sus' chicas, no se cortan ni en manifestaciones de afecto efusivas ni en controlar el móvil o la ropa que llevan ellas, son sociables mientras las tienen a raya con un control psicológico que son celos al más puro estilo. Empieza con el mosqueo y acaba con la humillación y el golpe de amor: la posesión. ¿Qué sucede? ¿No se está concienciando de esta terrible matanza? Pareja y maltrato deben divorciarse y erradicarse de una vez por todas. Jóvenes y adolescentes tienen que concienciarse que no existe el dominio de sexos, que las ofensas se convierten en montañas que aplastan y el interés individual quiebra las relaciones. Nunca se justifica un acto violento ni su conducta engañosa. Presionar, acosar, intimidar, amenazar o amedrentar no son lecciones para la vida, son pesadillas que destruyen la personalidad y convierten en asesinos a quienes las usan de armas por no saber ser personas. Jamás 'quien bien te quiere te hará llorar', sino lo contrario. Apostemos por el amor. «El odio es una carga demasiado pesada». Gracias por esta frase maravillosa, Luther King.

jueves, 13 de enero de 2011

Articulo de Rosa Lencero

Rosa Lencero es una escritora muy famosa que ha publicado varios libros y que escribe así de bién, siempre que escribe un artículo me lo manda y yo se lo agradezco infinitamente por que lo hace muy , pero que muy bién. El hecho da categoria a mi blog.
Gracias.

Inesita, Inés
13.01.2011 -
ROSA LENCERO




AHORA tiene la tristeza el color sepia del otoño en sus ojos. El color morado desvaído en sus labios donde una letanía se pierde apenas en un murmullo. Tres hojitas madre tiene el arbolé, la una en la rama, las dos en el pié. Inés es su nombre. Pero no lo recuerda. Desorientada en el tiempo, atrapada en el espacio por donde ya no sabe moverse. Pocas letras tiene el puzzle de su nombre para tanto caos como hay en su cabeza. Y me viene a la memoria, que bendigo para que no se duerma, los versos del Lorca del presagio y la pena negra, entre la belleza y la muerte: «Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda». Así está Inés, en la baranda del cautiverio llamado alzhéimer. Los pensamientos no obedecen a su voluntad y la confunden, se va degenerando su cerebro como un terrón de azúcar que se disuelve a trozos en café amargo. Ya nada es normal ni cotidiano. Dábales el aire, meneábanse aquellas tres hojitas de su canción de infancia que ahora suena en la gramola de mi boca, que vengo a cuidarla.
-Inesita, Inés, vamos a jugar que no existe el tiempo, que las palabras son barro. Ahora amasamos la palabra 'yo' con la punta de los dedos sobre el corazón. Y más barro para 'quiero' con la palma sobre el pecho.; 'existir' con la mano abierta sobre la frente.
Inés hace sonar la campana de la puerta, pero no quiere salir sin aquella sombrilla o parasol con el que moceaba su piel tan blanca como la nácar. Por eso da tiempo a que no se pierda sola por las calles, la tomo de la muñeca como si de un trozo de algodón se tratara y la siento en su mecedora. Ha olvidado todo. 'Arbolito verde secó la rama, debajo del puente retumba el agua'. Y cada mañana, después del desayuno, a jugar a la gallinita ciega con sus ojos otoño-sepia-miel: las gafas están aquí y se ponen así.; esto es un dedal para coser con el que yo te remiendo el lino roto de tus recuerdos, Inesita. Y esto una cuchara para la sopita de lluvia de letras; hoy vas a cenar tu canción. Dejo sobre tu almohada un pañuelo para la agüilla de la nariz y sobre la mesilla una foto de tus nietos, los tres más repeinados que un sanluís. (Inesita me salen pareados, ojalá fuera poeta para escribirte un verso de aire que insuflara en tu entendimiento una luz nueva para espabilar tu sueño). Hasta mañana y duerme bien, que los angelitos guarden las cuatro esquinas de tu cama, Inés, Inés, Inesita Inés.
El 2011 es el año internacional del alzhéimer, enfermedad que va destruyendo las células del cerebro y afecta a la capacidad de las personas para actuar como tales: se pierde la realidad de lo que fuimos y anula los actos de lo que somos. Sociedad e instituciones deben concienciarse plenamente y desarrollar la investigación científica rigurosa que nos impida caer en las fauces de ese terrible monstruo al acecho que puede devorarnos a cualquiera de nosotros.